Friday, September 26, 2008


DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DEL CENTRO DE EX ALUMNOS DEL LICEO EDUARDO CON MOTIVO DE LA REUNIÓN DEL RECUERDO DE LOS EGRESADOS EL AÑO 1968..

Señor Director del Liceo Eduardo de la Barra don Roberto Pantoja Toro;
Señores Profesores y ex profesores del Liceo Edo. De la Barra;
Señores Directores del Centro de Ex Alumnos;
Estimados Ex alumnos de la promoción 1968:

En el devenir de nuestra vida, una vez más el Liceo de la calle Colon nos llama como en los lejanos días de estudiantes hace ya CUARENTA AÑOS. Algo hace vibrar nuestros corazones y despierta al joven que sin duda aun llevamos adentro del alma, porque con ese espíritu juvenil dejamos de lado todo el afán de los días de hoy, para compartir los recuerdos del ayer, con los viejos amigos, con las amistades imperecederas de nuestra primera juventud.

El Centro de Ex alumnos y Amigos del Liceo Eduardo de la Barra, les agradece su presencia en el día de hoy, y quiere compartir con Uds. la alegría y la emoción de recordar una vez más ese paso por el viejo y tradicional Liceo de la calle Colón, que hoy ya no existe, ese paso por sus aulas, patios y viejas escaleras de madera, que contemplaron nuestras bromas y supieron de nuestra inquietudes, ilusiones y esperanzas; donde dimos rienda suelta a todas nuestras potencialidades físicas e intelectuales para realizar nuestros sueños, en las livianas y alegres alas de la juventud, partiendo confiados a recorrer los múltiples caminos que nos presentaba el futuro, un futuro que casi sin darnos cuenta ha llegado, porque como dice Mario Benedetti, el futuro viene lento.....pero viene.

Hoy día, cuando degustando el fruto de nuestras vidas de personas adultas, nos paramos a contemplar las flores y las espinas de la senda recorrida, no podemos dejar de valorizar la influencia vital que tuvo en nuestra formación, el paso por el Liceo Eduardo de la Barra; sin exagerar o sublimar los recuerdos, debemos reconocer la orientación valórica de nuestros profesores, maestros de vocación, austeros en su presencia y en su acción. Nuestra educación se desarrollo en ese verdadero crisol social, que era nuestro Liceo, donde además de los contenidos programáticos orientados por el Estado, la educación gratuita y la calidad de ella, permitían acceder conjuntamente a una buena educación a alumnos de diferentes niveles sociales, abriendo paso así a un pluralismo vivencial, a la reflexión de todas las ideas y a un claro sentido humanista y solidario.

Esa posibilidad de acceso a una buena educación pública, fue sin duda una gran ayuda al indispensable esfuerzo familiar de nuestros padres para fijar en nosotros todos aquellos valores que fortalecen y ennoblecen la convivencia humana y que por supuesto, en conjunto con otros esfuerzos sociales, impulsaron una movilidad social que nos ha permitido interactuar en el mundo de hoy, y pasar a ser en la sociedad chilena, con nuestro accionar honesto y nuestro desarrollo intelectual, factores importantes en la formación de nuestras familias, en el desarrollo del país y en la aspiración por construir una sociedad más justa y solidaria.

El espíritu liceano, que pudiéramos llamar el Alma del Liceo, se mantiene el día de hoy en el esfuerzo de sus profesores por entregar, además de contenidos escolásticos de la mejor calidad posible, los valores y espacios necesarios para el desarrollo de una juventud sana física y espiritualmente, con los medios limitados con que cuenta un sistema municipalizado que está sin duda en crisis y para muchos ya fracasado; con numerosos alumnos en situación precaria, producto de la lacerante desigualdad social que ha generado el sistema económico y que aflora de manera irritante en el sistema educacional, dando paso a verdaderos ghetos de riqueza o de pobreza, que hacen evidente la desigualdad de oportunidades, abriendo paso al resentimiento y a la frustración. Nuestro Centro, consciente de estas necesidades cumple el objetivo solidario de prestar ayuda a todos los alumnos de familias necesitadas, cuando así lo solicitan para eso necesitamos recursos que también solicitaremos de Uds porque entendemos que ese es un deber nuestro y una retribución social por la formación gratuita que recibimos en el Liceo.

Los alumnos del Liceo de Hoy, conocen los nuevos problemas que deben enfrentar y aspiran legítimamente a las libertades y oportunidades de la juventud, y como los alumnos de ayer, tienen clara conciencia de sus derechos, responsabilidades y deberes sociales y se han manifestado ya para exigir las soluciones que mejoren la equidad y calidad de su educación. Por eso estamos con ellos y los ayudamos y estimulamos en muchos de sus requerimientos.

Estimados exalumnos de la promoción 1968, como dijo un poeta “sembrada está la senda recorrida con las flores de aquella primavera”, con el recuerdo de aquellas flores y con ese mismo espíritu juvenil de los años pasados y llenos de esperanzas, tomemos juntos con el Centro de Ex Alumnos el compromiso de cooperar con nuestro Liceo que hoy nos ha vuelto a convocar bajo nuestro lema de HONOR , DEBER, UNION