Saturday, May 26, 2007

CARTA DE DESPEDIDA DE DON MARIO LEIDA POR GASTON ALMONACID


Viña del mar, fecha incierta
Señor Ricardo Ibaceta
Estimado ex alumno de la promoción 1948 del sexto B del liceo Educardo de la Barra
Quero
pedirte que leas estas palabras en el campo santo donde reina la paz y el silencio.
Esto lo hago con el sano proposito, de dar a conocer mi quehacer como profesor y luego como jubilado, habiendo recibido en vida, todos los honores, distinciones, diplomas, certificados, galvanos, etc., y no postmorten como suele ocurrir.
No rompan la tradición de reunirse que yo los acompañare con mi espíritu.

(Discurso de Omar Moraga, a nombre del Centro de Ex-Alumnos y Amigos Del Liceo Eduardo de la Barra)

Valparaíso, 24 de Mayo de 2007.

Comparezco a esta ceremonia en representación del Centro de Ex - Alumnos y Amigos del Liceo Eduardo de La Barra, organismo al cual don Mario dedicó ilimitados esfuerzos para su supervivencia y vigencia.

Quienes tuvimos la suerte de ser primeramente alumnos de don Mario, luego copartícipes en la Directiva del Centro y finalmente sus amigos, no podemos estar ausentes de su despedida del mundo terrenal, adiós que para nosotros solo es físico, por cuanto si bien en lo sucesivo no contaremos con su presencia, en nuestro mundo espiritual su impronta permanecerá indeleble.

Cuando fuimos sus alumnos, en aquellos lejanos años de nuestra adolescencia, la figura de don Mario nos imponía un temor reverencial, que nos obligaba a atender aplicadamente sus explicaciones sobre las combinaciones de los elementos químicos y las fórmulas de los ácidos resultantes, sin tener en ese momento el entendimiento necesario para obtener otras lecciones de mucha mayor relevancia que el maestro nos entregaba subliminalmente. Ya adultos, comprendíamos al fin esas otras lecciones, tan necesarias para enfrentar la vida rigurosamente, con tenacidad, con responsabilidad, con honestidad, valores todos que el profesor sembró soterradamente en nuestros juveniles espíritus, germinando plenamente en nuestra adultez, momento en que la figura del profesor alcanzó la dimensión de maestro.

Por ello insistimos en que la ausencia de don Mario solo será física, ya que en nuestro espíritu su presencia continuará inalterable, por cuanto conforma en el una huella imborrable.

Para nuestro Centro, la presencia de don Mario era un factor aglutinador de ex - liceanos. Su ausencia no puede constituir en un elemento disociador. Por el contrario, su espíritu puede y debe ser en lo sucesivo el horizonte de nuestro actuar, a fin que todos los liceanos que no alcanzaron a conocer a don Mario, reciban desde e! mas allá las lecciones del maestro.

Por lo dicho, no nos podemos despedir de don Mario, sólo nos alejaremos físicamente de él, pero aún cuando esta separación sea sólo material, su ausencia, como dijo el poeta, dejará en nuestros corazones un vacío, que ni toda el agua del río puede volver a llenar.

Gracias.

(Discurso de don Roberto Pantoja, Rector el Liceo Eduardo de la Barra)

Estimados familiares y deudos
Autoridades presentes
Personas que despiden a Don Mario en esta ceremonia
Deseo empezar mis palabras ofreciendo a todas
las personas presentes, mi más sentido pésame ante el deceso de este gran maestro.
Quiero empezar así mis palabras, porque no tengo duda alguna, que Don Mario marcó la ruta y diseñó el sendero por donde transitaron generaciones de alumnos que egresaron de su querido Liceo Eduardo de la Barra.
La trayectoria profesional de Don Mario, es
ampliamente conocida. Aunque, será mucho más valioso, para honrar su memoria, acercarnos a su persona a través del recuerdo que dejó en sus alumnos.
De seguro la mayoría de quienes tuvieron el privilegio de ser acogidos en sus aulas, no se dedicó a las ciencias químicas, disciplina que impartía en el liceo. Pero los rasgos de su personalidad, marcaron de tal forma a los jóvenes, que hicieron de este maestro, una figura inolvidable:
En sus clases era un experto académico, conocía su asignatura profundamente, acompañaba estos amplios saberes con metodologías que acercaban al alumno a las ciencias, con un valor agregado, el de exigir disciplina en la clase y trabajar con altos niveles de excelencia, imprimiendo desde siempre el orgullo de ser riguroso en el quehacer diario y la satisfacción de hacer el trabajo bien hecho.
Durante los años que tuvimos el privilegio de
compartir visiones pedagógicas acerca del liceo, muchas veces nos preguntamos cuáles serían las claves con las cuales Don Mario lograba tanta adhesión entre los jóvenes: Las respuestas se referían siempre a su profunda humanidad. Todo lo humano, le interesaba, lo que producía cercanía con quienes interrelacionaba. Se involucraba en el trato, manifestando interés por las causas, ideas e ideales que tenían sus alumnos, con una envidiable capacidad de escucharlos, verlos, identificarlos y apoyarlos con sensibilidad, a la hora de los problemas que aquejaban a las personas.
Era una persona carismática, acogedora, de comunicación inclusiva, trato sencillo y amable. Su prodigiosa memoria facilitaba la interrelación puesto que recordaba nombres y apellidos de las personas, rasgos de sus personalidades, anécdotas y situaciones que comentaba con humor y detalle, tanto que, al interlocutor no le cabía duda que Don Mario, lo reconocía y sobre todo lo acercaba hacia la zona de intimidad, facilitando el diálogo y creando espacios propios para que el maestro fuera consultado y requerido en su experiencia de vida para clarificar caminos y buscar soluciones.
Se mostraba en su faceta de humanidad, llano y sensible. La vida lo puso en esa extraña disyuntiva de cultivar la faceta humana a través de la pedagogía. El don de la paternidad lo ejerció ampliamente a través de su larga y fructífera existencia, a través de sus alumnos, dando una imagen de padre, de varón sólido y bien formado, con la que improntó a todos quienes tuvieron la suerte de ser sus alumnos, sus docentes y sus pares.
Don Mario fue Rector del Liceo Eduardo de la Barra en momentos difíciles, los que enfrentó con la hidalguía que da tener valores sólidos y ser consecuente con el actuar, lo que le valió el reconocimiento de sus pares, de sus colegas profesores y sobre todo, de sus alumnos que vieron en él una persona confiable, que con su ejemplo de vida , daba testimonio de corrección.
Apreciaba involucrarse con las personas, en todas las colaboraciones que prestaran al Liceo , los apoyaba comprometidamente, operaba como persona que conocía íntegramente lo que sucedía en el liceo porque era un Rector " de medio campo", frase con que trataba de explicar la dedicación personalizada , con que ejerció docencia y rectoría. En realidad gustaba ser uno más de quienes ponían todas sus potencialidades a la gran causa del servicio público en educación, desde el cargo que estuviera.

El que todos los días preguntara con sus estampa característica, era de estatura más alta que el promedio, con ojos que reflejaban vivamente su interés y su destacada inteligencia, "por la Bitácora" retrata el interés por estar no sólo informados de los hechos y sucesos que significaba estar sirviendo en el Liceo su cargo, sino la responsabilidad que ello significaba a la hora de evaluar, supervisar e implementar medidas que proyectaran al liceo por la senda educativa que traía.
Ejerció un liderazgo indiscutible, inteligente, con objetivos claros en la conducción, características que hicieron de él, una persona confiable, con gran credibilidad, motivo por el cual, podía darse el lujo de aglutinar personas en pos de una causa.
¿Cuál fue la causa que escogió Don Mario?
Posesionar al Liceo a través de sus ex alumnos, a quienes convocó, con quienes estuvo siempre presente, con quienes colaboró permitiendo que las vivencias que tuvieron durante su permanencia en el liceo Eduardo de la Barra, fueran experiencias inolvidables y que este Centro de ex-alumnos acompañara con su apoyo efectivo y su presencia a las actuales generaciones, dando continuidad a la educación que impartimos hasta la fecha, bajo el lema valórico de Honor-Deber- Unión-Tanto así que en el año 1999 La Dirección del Liceo, junto con el centro de ex alumnos lo homenajeó en vida, poniendo su nombre al sector de laboratorios científicos , que pasaron a llamarse "Laboratorios de Ciencias .Profesor Mario Soto Soto".
Quiero subrayar, que no pase como detalle: Los laboratorios se llaman "Profesor Mario Soto Soto"
Sin duda esa es la palabra que mejor lo retrata y la que más lo acercó a la gente , que lo recuerda, lo valora y siente su partida.
Para los profesores que hoy ingresan a la docencia, la figura de maestros con esta identificación por la institución en la que ejercen docencia, con esta vocación de servir, con esta sencillez en la cercanía y sobre todo, con una vida ejemplar, es un referente al cual podemos acogernos.
En esta hora que debemos despedirnos de don Mario Soto Soto, podemos decir: No lo olvidaremos, su memoria permanecerá entre nosotros porque tenemos mucho porqué recordarlo. Don Mario la obra continuará por los senderos trazados. Descanse en paz.


MENSAJE DE DESPEDIDA AL INSIGNE PROFESOR MARIO SOTO SOTO (Q.E.P.D) PRONUNCIADO POR DOÑA FRESIA OJEDA OLIVARES

En nombre de la Asociación de Directivos Docentes de Enseñanza Media del Sector Pasivo, traigo nuestra palabra emocionada frente a este gran hombre, amigo y educador de selección, Mario Soto Soto, que hoy deja esta patria terrenal para ir al encuentro del Señor, a ese mundo de luz y de verdad.
En una de nuestras reuniones de esta Asociación Mario nos dijo al hablar de su trayectoria profesional lo siguiente.
Oigámoslo:

“Cursé mis estudios de Humanidades en el Liceo de Hombres de Rancagua, hoy Liceo Oscar Castro; siendo estudiante me incliné siempre por las asignaturas de Biología y Química”.
“Recuerdo que en las vacaciones de verano, preparándome para cursar Sexto Humanidades, vine a Valparaíso, invitado por mí hermano Salustio, Constructor Civíl, a pasar unos días en esta ciudad; en mi deambular diario solía pasar por la vieja casona del Liceo Nº1 de Hombres y me decía para mis adentros “Algún día llegaré a este Liceo como Profesor”. Fue una profecía que con el correr de los años, felizmente se cumplió.”
“Ingresé al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y sin perder ningún año me recibí de Profesor de Biología y Química en 1935.”
“Mi primer nombramiento fue en el Liceo de Hombres de Temúco, hoy llamado Plablo Neruda. En 1938 fui trasladado al Liceo de Hombres de La Unión con horario completo. Me identifiqué con este Liceo, quería mucho lo que hacía y trabajaba con mucho entusiasmo, hasta los domingos haciendo clases destinadas a la preparación del Bachillerato que, en esos años los alumnos lo rendían en Santiago. En este Liceo mi vocación de Maestro se acentuó. Me transformé en un Profesor muy conocido y estimado en la ciudad de La Unión.”
“El anhelo de venirme al Liceo de Hombres Nº1 de Valparaíso se dió felizmente en 1945 cuando gané concurso con 18 horas que aumentaron rapidamente con la creación de nuevos cursos en este Liceo. Tuve siempre especial preocupación de preparar a mis alumnos para rendir las pruebas de Bachillerato. Estos obtenían siempre buenos resultados.”

“Simultáneamente, con mis clases en el Liceo Nº1 de Hombres fuí Profesor en la Escuela Italiana, en el Colegio Mackay, Saint Margaret, Liceo Nocturno, Profesor fundador del Liceo Pedro Aguirre Cerda, y Profesor fundador del Liceo Juan XXIII.”
“Destaco también que fui Presidente del Centro de Profesores de Biología y Química “Federico Johow”.”
“En 1966 fui nominado Vice Rector interino del Liceo Eduardo de La Barra, cargo que en 1967 lo obtuve en propiedad. En 1970 por jubilación del Director señor Hernándo Albornoz, asumí como Rector interino. En 1971 me correspondió inaugurar el nuevo edificio del Liceo Nº1 de Hombres, acto que presidió, en su cargo de Presidente de la República el señor Salvador Allende Gossen. En esa misma fecha volví a mi cargo de Vice Rector, siendo nombrado Rector el señor Anibal Vivaceta.”
“No he querido referirme al período 1973-1976 fecha en que me acogí a jubilación –agosto 1976-.”
“Sin embargo, pude superar en ese período muchas situaciones conflictivas; jamás me arrepentiré de haber defendido la docencia ejercida por valiosos y prestigiados Profesores que se destacaron en el exterior, dejando en alto la Educación Chilena.”
.....Termino deciendo las únicas palabras que me dicta el corazón: “Bendita sea nuestra Profesión ya ejercida por las dignas e impagables satisfacciones que se viven en el correr de los años ”.....

Mario, nosotros hoy estamos tristes, pero no podemos dejar de aplaudir tu vida de entrega de lo mejor de ti mismo en diversos ámbitos. Ella no se agotó en tu compromiso de docencia; conocimos tu destacada Acción Gremial, supimos de tu infatigable actuar en el Centro de Ex Alumnos del Liceo Eduardo de La Barra haciéndolos sentirse dignos hijos del espíritu de ese plantel educacional que tanto quisiste. También trascendió tu afanosa participación en la Junta de Vecinos de tu Barrio, de la que fuiste su Presidente por varios años.

Vehemencia incansable, firme responsabilidad, vasta generosidad para cumplir todas estas actividades, dándolo todo sin pedir nada a cambio tuvo merecidos reconocimientos:
-
En 1999, siendo Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Valparaíso Don Hernan Pinto Miránda, le entregó la condecoración Diego de Almagro que lo designaba “Cuidadano Ilustre de Valparaíso”, galardón que Mario agradeció en un emocionado discurso.
-
La Logia Masónica Independencia le hizo un reconocimiento por su excelencia profesional.

- Igualmente lo han distinguido la Pontificia Universidad Cátolica de Valparaíso y la Universidad de Playa Ancha.

- El Liceo Eduardo de La Barra puso su nombre al Laboratorio de Ciencias y Química.

Para terminar quisiera repetir las palabras que tú,Mario,pronunciaste en una de las últimas sesiones de nuestra Asociación de Directivos Docentes de Enseñanza Media. Sector Pasivo ... “La vida ha sido muy generosa conmigo al permitirme ser Profesor y me enorgullezco de ello. A través de mi labor de Maestro preparé muchos alumnos con mística y con muchos consejos. Recibí impagables agradecimientos y es costumbre recibir Homenajes Post Mortem; yo he tenido el privilegio de recibirlos en vida”...


Sí, Mario, tu los recibes en vida hoy, mañana y siempre; tu valía personal y profesional, tu calidad humana, tu vehemencia para defender tus convicciones son luces vivas y potentes que iluminarán siempre la ruta de muchos jóvenes que conocieron tu ejemplar trayectoria.
Mario, estás y estarás presente siempre ; tu recuerdo es imborrable.

Fresia Ojeda Olivares

Valparaíso, mayo 24 del 2007.-

Sunday, November 05, 2006

Palabras del Presidente del Centro de ex Alumnos del Liceo Eduardo de la Barra con motivo de la denominación del Salón de Actos del establecimiento como “Salón para la Educación y la Cultura, Ex Alumno Salvador Allende Gossens”.
El día 5 de julio recién pasado, dentro de su programa anual de actividades, nuestro centro de ex alumnos del Liceo Eduardo de la Barra, reunió en este mismo salón a los alumnos egresados hace treinta años, en el año 1973. Aquellos alumnos, que tuvieron un egreso traumático, que tuvieron que dejar las aulas sin licenciatura y sin ceremonia alguna, quisieron revivir de alguna manera sus agitados sueños, esperanzas y pasiones juveniles, rindiendo un homenaje al ex Presidente de la República y ex alumno de este Liceo Dr. Salvador Allende Gossens. Este homenaje fue respetuosamente escuchado y valorado por los profesores, alumnos y ex alumnos de hoy, quienes superando cualquier diferencia pasada o presente abrieron paso a un encuentro verdaderamente fraterno al alero cálido y acogedor de nuestro viejo y querido liceo.
Dentro de este marco de reencuentro y con este mismo espíritu pluralista, el centro de exalumnos del Liceo Eduardo de la barra, constituido por hombres formados en este crisol educacional donde se asimilan los valores de la libertad, la tolerancia y la solidaridad, que son valores tan propios de la democracia, se adhiere sin reparos al homenaje que la dirección y la comunidad educacional del Liceo rinde a uno de sus más destacados exalumnos al designar con su nombre este salón destinado a la difusión de la educación y la cultura en nuestra ciudad de Valparaíso, Capital Cultural de Chile y Patrimonio de la Humanidad.
Esta adhesión se fundamenta atendiendo principalmente a los rasgos que adornan la personalidad del ex alumno Salvador Allende Gossens, mas allá de los ideales y proyectos políticos que él sustentara durante su vida, que sin duda fueron y son muy respetables y válidos.Salvador Allende Gossens, fue un alumno destacado del Liceo dentro de su generación,estudioso, buen lector, constaba en la biblioteca del Liceo que superaba con creces la media de lectura de los alumnos de su época, que no era poco. Por algo ingreso a la carrera de medicina obteniendo su título de médico, que en cualquier época es una profesión que requiere capacidad intelectual, espíritu analítico, perseverancia y responsabilidad..
Siendo hijo de familia acomodada, se incorporó a este establecimiento de educación pública donde sin duda recibió el ejemplo de la entrega vocacional y de la austera responsabilidad de nuestros viejos maestros, de su respetuosa tolerancia y buen juicio para encausar las múltiples inquietudes de los adolescentes y para compartir con ellos ideas y utopías por construir un mundo más justo. Aquí compartió la amistad con compañeros de todos los niveles sociales, de distintas posiciones políticas y de cualquier credo religioso.
Estos elementos formativos que se viven en el Liceo más allá de lo escolástico, permiten experimentar al hombre la vivencia de valores que le dan una orientación honesta y un sentido ético a su vida. Tal vez aquí mismo, donde se conocen y se palpan las necesidades y se vive la solidaridad, nacieron las primeras inquietudes de Salvador Allende por reivindicar a las clases más postergadas de la sociedad, inquietudes que lo acompañarían durante toda su vida y que serían el eje central de sus proyectos políticos. Sabemos cómo, con un sentido solidario se integró a los movimientos políticos que aspiraban a cambios radicales en la sociedad para abr ir paso a condiciones de vida más equitativas para las clases trabajadoras y siempre, a través de toda su vida política, como militante, como dirigente y finalmente como líder indiscutido de la izquierda chilena, orientó su acción por las vías democrática s. Se movió dentro de la institucionalidad vigente, siempre respetó sus adversarios y al veredicto de las urnas. Nunca pretendió ni estimuló otras formas de llegar al poder. Trabajó incansablemente durante toda su vida para unir al pueblo detrás de su proyecto político para hacer realidad sus utopías. Sin compartir su posición política, me consta objetivamente, porque soy un hombre de edad informado y comprometido, cómo inició Salvador Allende su camino a La Moneda el año 1952, con un apoyo minoritario. Y cómo desde allí con esfuerzo y compromiso fue abriendo camino y fue conformando una Unidad Popular que lo llevó a la Presidencia de la República el año 1970. El trabajo por la unidad de los pueblos para convencerlos y conducirlos a lograr sociedades más justas y solidarias siempre será una noble y difícil tarea de la persona humana.
Finalmente, cuando el devenir de la historia con sus múltiples y complejas circunstancias, lo puso en la dramática encrucijada de tener que defender casi en la soledad la institucionalidad de la Presidencia de la República, asumió el cumplimiento de su deber concurriendo a ocupar el lugar que le correspondía constitucionalmente en el palacio presidencial, junto con sus más cercanos colaboradores incluyendo a sus hijas. En el lugar en que el pueblo lo había colocado. Y prefirió morir con honor en el cargo de Presidente de la República que el pueblo le había confiado, antes que salvar su vida saliendo del país y entregar el mando de la Nación a quienes constitucionalmente no correspondía.
Por estas consideraciones de hechos objetivos, estimamos que el ex alumno Salvador Allende Gossens ha honrado con su vida los valores más apreciados de nuestro establecimiento. Que como porteño y Presidente de la República no olvidó a su Liceo y nos construyó este nuevo edificio, lo cual valoramos como un aporte a la ciudad y, finalmente por tratarse del ex alumno que llegó a la más alta jerarquía de la Nación y por su consecuencia con la enseñanza y los valores que se destacan en nuestro escudo institucional de Honor, Deber y Unión, constituye un ejemplo para las nuevas generaciones de estudiantes del Liceo y merece que se honre con su nombre este hermoso salón académico, que contribuirá al desarrollo de la educación y cultura de nuestra ciudad.
He dicho.
Gastón Almonacid V.
Presidente
Centro de ex alumnos
Liceo Eduardo de la Barra
Valparaíso, 9 de octubre de 2003